Uruguay es la democracia más estable de Latinoamérica con instituciones sólidas, transferencias de poder pacíficas, y marco regulatorio predecible.
Para startups y inversores, esto significa: riesgo político bajo, protección de propiedad intelectual garantizada, cumplimiento de contratos predecible, sin expropios o volatilidad regulatoria sorpresa.
Esta estabilidad es motor de confianza para inversión extranjera y facilita atracción de VC regional e internacional.